La Santísima y Vera Cruz de Caravaca es una cruz de origen oriental y aspecto patriarcal, con doble travesaño. Se venera en Caravaca de la Cruz desde el siglo XIII y está considerada un Lignum Crucis, es decir, un fragmento de madera que, según la tradición cristiana, pertenece al leño de la cruz de Jesucristo.
La Cruz de Caravaca ha sido reconocida por la Iglesia Católica como Vera Cruz y, en torno a ella, se desarrolló una importante tradición religiosa y cultural que dio origen a rutas históricas de peregrinación.
En la actualidad, el Camino de la Vera Cruz se ha recuperado como una propuesta de recorrido cultural y turístico, abierta tanto a peregrinos como a senderistas interesados en descubrir el territorio de forma pausada y respetuosa con el entorno.
Con una longitud cercana a los 900 kilómetros, el Camino de la Vera Cruz es la ruta de peregrinación que une Roncesvalles y Puente la Reina con Caravaca de la Cruz, Ciudad Santa, en la Región de Murcia. El itinerario atraviesa Navarra y continúa por Aragón, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana hasta alcanzar su destino final.