Escudo del Ayuntamiento de Villafranca y Vive Villafranca
Ruta Barroca
Edificios civiles

Casa Consistorial

La Casa Consistorial de Villafranca es un excelente ejemplo del barroco civil de la Ribera de Navarra de finales del siglo XVII.

Desde el punto de vista artístico y arquitectónico, el edificio presenta tres fachadas de ladrillo: las dos más extensas se abren a la Plaza de los Fueros y a la Plaza de España, antigua Plaza Mayor, mientras que la más corta conecta ambos espacios. Aunque cada fachada recibe un tratamiento distinto, la unidad del conjunto queda garantizada por la galería de arquillos del ático, que recorre todo su perímetro y actúa como elemento integrador.

La fachada principal se articula mediante un orden gigante de pilastras que enlaza visualmente los dos cuerpos y el ático, reforzando su carácter monumental y representativo. El cuerpo inferior se organiza como un pórtico de cinco amplios arcos de medio punto apoyados en gruesos pilares, mientras que el segundo cuerpo se abre mediante un balcón corrido que sustituyó a los tres antiguos balcones individuales. Entre los vanos se sitúan los escudos de Villafranca y de Navarra, incorporados en sustitución de otros anteriores muy desgastados. La fachada posterior, orientada a la Plaza de los Fueros, presenta un lenguaje más sobrio, aunque mantiene una notable monumentalidad gracias a la pureza de sus líneas, con puerta adintelada entre pilastras en el primer cuerpo y amplias ventanas rectangulares en el segundo. La cuidada simetría y la estudiada alternancia entre vacíos y macizos dotan al edificio de una gran nobleza formal, acorde con su función institucional.

Su construcción, entre los siglos XVII y XVIII, marcó un antes y un después en la vida del municipio. Antes de contar con este edificio, la corporación municipal no tenía sede fija y debía reunirse en distintos lugares, como el antiguo hospital situado en la misma plaza, hoy Casino Gayarre.

El edificio ha vivido varias transformaciones a lo largo del tiempo: una profunda reforma interior tras un hundimiento a finales del siglo XIX, nuevas obras de adaptación en los años sesenta y la sustitución de los escudos de su fachada, erosionados por el paso del tiempo. En la última intervención, se modernizó su interior para responder a las necesidades actuales sin perder la esencia barroca del exterior.

Hoy, la Casa Consistorial no solo es sede administrativa, sino también un símbolo de la historia de Villafranca. Pasear por la plaza y detenerse ante su fachada es una experiencia imprescindible para quienes quieren descubrir la huella barroca de la localidad.