Escudo del Ayuntamiento de Villafranca y Vive Villafranca
Ruta Barroca
Edificios civiles

Casa de Irigoyen

Es una excelente muestra de la arquitectura barroca civil del último tercio del siglo XVIII, fechada en torno a 1774. Aunque fue objeto de reformas a finales de la centuria, conserva una presencia imponente y representativa dentro del casco histórico de Villafranca.

El edificio presenta tres cuerpos de ladrillo y un ático decorado con pilastrillas de motivos geométricos. En el segundo cuerpo destaca un notable escudo rococó de piedra, coronado por yelmo y decorado con el anagrama de Cristo (IHS), dos lebreles y una orla punteada, símbolo del ascenso social de sus propietarios.

Su promotor fue Juan José Irigoyen, natural de Lumbier, mercader de telas y maestro cerero, que obtuvo la hidalguía en 1774. La casa refleja el auge de la burguesía mercantil en el siglo XVIII, una etapa de prosperidad conocida como “la hora navarra”, en la que comerciantes y empresarios adquirieron un papel destacado en la economía y la sociedad del reino.

La fachada manifiesta esta voluntad de representación social: el balcón principal rompe la simetría barroca para abrirse hacia el espacio urbano y la Plaza Mayor, buscando ser visto y formar parte de la vida pública. En la planta baja se situaba la antigua botiga o tienda de cera y telas, con acceso a la bodega, mientras que las plantas superiores se destinaban a la vivienda familiar, un claro ejemplo de la progresiva diferenciación de usos y de la llamada “conquista de la privacidad” propia del siglo XVIII.