Escudo del Ayuntamiento de Villafranca y Vive Villafranca
Ruta Barroca
Edificios religiosos

Convento de Nuestra Señora del Carmen

Junto a la Parroquia de Santa Eufemia, el convento forma uno de los conjuntos barrocos más armónicos y de mayor interés urbano de Villafranca y de la Ribera de Navarra.

Construido en la primera mitad del siglo XVIII, mantiene el modelo clásico de iglesia conventual del siglo XVII. La nave es amplia, dividida en cinco tramos con capillas laterales comunicadas, un crucero definido y una cabecera recta. El coro, ubicado en lo alto a los pies del templo, ocupa dos tramos de la nave. Las cubiertas combinan bóvedas de aristas en las capillas, medio cañón con lunetos en la nave y una cúpula sobre pechinas en el crucero.

La misma referencia a la arquitectura conventual del siglo XVII se aprecia en la fachada, sobria y de ladrillo, que se organiza en tres cuerpos. El inferior acoge un pórtico de triple arcada; el cuerpo central está presidido por una hornacina con la Virgen del Carmen y una ventana; y el superior se corona con un tímpano curvo flanqueado por aletenes, volutas decorativas en forma de ala típicas de la arquitectura carmelitana. Remata el conjunto una espadaña, o campanario de dos arcos de medio punto, que se eleva sobre un cuerpo posterior, desplazada respecto a la fachada principal, lo que refuerza su carácter conventual, sobrio y funcional.

El interior sorprende con tres retablos rococó destacados, obra del taller de Estella, firmados por Lucas de Mena y Dionisio de Villodas entre 1769 y 1772.

La presencia de las carmelitas en Villafranca se remonta a 1722, y la fundación del convento fue posible gracias a la donación de la hacienda de Miguel de Arce, un gesto vinculado al prestigio social y la religiosidad de la época barroca.

Tras la marcha de los últimos miembros de la comunidad religiosa en marzo de 2020, la orden de los Carmelitas donó el convento y la iglesia al municipio de Villafranca.