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Rutas Naturales

Ruta de los Sotos y Desembocadura del río Arga

SL-NA 318 / SL-NA 204Código9,06 kmDistancia14 mDesnivelCircularTipoFácilDificultad

Un recorrido circular y llano de 13 km que parte del extremo noroeste de Villafranca, junto a una pequeña zona recreativa, y se adentra en los paisajes ribereños donde el río Arga se une al Aragón. La ruta está pensada para disfrutar tanto a pie (unas 2 h 15 min) como en bicicleta (unos 40 min), y es apta para todos los públicos.

El camino discurre entre tierras de regadío, dejando a la derecha la depuradora, y va acercándose hacia el río en dirección oeste. En el conocido Ramal de Mina, junto a un antiguo abrevadero, se divisa por primera vez el Aragón, paralelo al cual discurre la ruta durante unos 8 kilómetros. A lo largo del recorrido, el paisaje combina campos cultivados, zonas de soto y choperas, y en primavera y otoño ofrece una gama de colores especialmente bella.

Se atraviesan parajes como Las Cañas, El Fraile o El Romero, hasta llegar a uno de los puntos más curiosos del trayecto: la desembocadura del Arga, donde ambos ríos se funden entre amplios arenales y desde donde se contempla majestuoso el Barranco de Peñalén, un imponente corte natural sobre el cauce del Aragón. La tradición cuenta que aquí fue despeñado el rey Sancho Garcés IV de Navarra por orden de su propio hermano en el siglo XI, un episodio legendario que marcó la historia del antiguo reino.

Desde este punto, el sendero continúa por la mota de defensa y nos lleva, en dirección suroeste, al Soto Nuevo. Más adelante, tras un breve tramo entre campos, se alcanza Soto Bartolo y, finalmente, Soto Contiendas, en las inmediaciones del casco urbano, donde el itinerario enlaza con el punto de origen.

Los sotos del bajo Aragón están considerados zonas de especial conservación y lugares de interés comunitario por su riqueza ecológica. En ellos habitan especies como el martín pescador, el visón europeo o el murciélago común europeo, y una flora variada con álamos, tamarices, fresnos y sauces que cambia de color a lo largo del año.

Perfectamente balizada con marcas verdes y blancas, esta ruta permite conocer uno de los parajes naturales más valiosos y tranquilos de la Ribera de Navarra.

Por favor respete todo lo que se encuentre a su paso, evitando dejar basura a lo largo de los recorridos.

Flora y fauna

Paisaje en verde y oro

Los sotos son espacios considerados como zonas de especial conservación y lugares de interés comunitario, lo que asegura su protección para garantizar la supervivencia de las especies y sus hábitats. En lo que respecta a la flora autóctona, son enclaves en los que se suceden diversas especies arbustivas y arbóreas, alternadas con otras especies alóctonas como los tamarices, fresnos o alisos. Un paisaje cambiante de especial belleza en primavera y otoño.

Nueve tipos de mamíferos carnívoros

La fauna autóctona está compuesta por nueve especies de mamíferos carnívoros, de las trece presentes en Navarra: la comadreja (Mustela nivalis), el visón europeo (Mustela lutreola), la garduña (Martes foina), la nutria (Lutra lutra), el tejón (Meles meles), el zorro (Vulpes vulpes), la jineta (Genetta genetta) y el gato montés (Felis silvestris).

Sus hábitos de vida nocturnos y huidizos hacen difícil su observación directa, aunque dejan rastros visibles en las orillas y claros del bosque. Son depredadores naturales que contribuyen al equilibrio ecológico del ecosistema, alimentándose de pequeños roedores, anfibios e invertebrados.

Todos ellos habitan en los sotos y zonas de conservación, aunque los más fáciles de observar son los mustélidos y cánidos, mientras que el visón europeo se encuentra en peligro. También se ha registrado la presencia de pequeños mamíferos como el murciélago común europeo (Pipistrellus pipistrellus).

Aves, reptiles y anfibios

El entorno fluvial acoge una amplia variedad de aves que sobrevuelan o anidan en el bosque de ribera: el buitre leonado (Gyps fulvus), el halcón peregrino (Falco peregrinus), el abejaruco (Merops apiaster), el martín pescador (Alcedo atthis), la abubilla (Upupa epops) o la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), entre muchas otras.

También son habituales los anfibios y reptiles como la rana común (Pelophylax perezi), el sapo corredor (Epidalea calamita), el galápago europeo (Emys orbicularis), la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), la culebra de agua (Natrix maura) y la culebra esculapina (Zamenis longissimus).